El (inesperado) queso que recomiendan los nutricionistas para el control de peso
Veamos cómo y por qué el queso parmesano puede ser un serio aliado en nuestra dieta. Hay un queso que, contra todo pronóstico, es recomendado por los nutricionistas a la hora de controlar el peso (entre otras cosas). Y decimos “contra viento y marea”, porque en términos de nutrición, estamos hablando más de consumir quesos frescos para limitar las calorías.
Por el contrario, combinar un queso maduro como el parmesano con una dieta de mantenimiento o pérdida de peso no es tan común. Sin embargo, los beneficios de este queso como aliado de una dieta sana y equilibrada han sido confirmados tanto por nutricionistas como por diversos estudios que han analizado su composición y beneficios.
El parmesano es un súper aliado para una dieta sana y equilibrada
El parmesano o Parmigiano Reggiano, que no debe confundirse con Grana Padano, es más artesanal, más natural y tiene una serie de ventajas. Pero uno de los más importantes es que se elabora con solo tres ingredientes: leche cruda, cuajo y sal, que no siempre es fácil de encontrar, porque otras variedades contienen algún tipo de conservante.
Es un alimento que es recomendable incluir en la dieta porque tiene una calidad nutricional muy alta que nos aporta la energía necesaria para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Además, contribuye a la regeneración de nuestras fibras musculares, lo que nos permite mantenernos saludables. Cuando optamos por un estilo de vida saludable, debemos esforzarnos por consumir alimentos lo más naturales posibles, como el queso parmesano.
Tiene un alto contenido en proteínas y es saciante
No es coincidencia que cuando le preguntamos a varios nutricionistas por ideas de recetas saludables, incluso para la cena, incluyeron queso parmesano en una ensalada de rúcula o untable de vegetales. Destaca su alto contenido en proteínas (interesante para las personas que no comen carne) y los beneficios que tiene en cuanto al hambre y el control de peso. Es ideal para las personas que quieren controlar los antojos que pueden aparecer a lo largo del día y que muchas veces provocan que comamos sin control.
Buena alternativa para dar sabor a los platos
El Parmesano Reggiano es el más artesanal, y puede dar un toque estimulante a los platos. Pero siempre se debe usar en la medida justa, lo cual es fácil dado que tiene un sabor intenso que favorece su uso en pequeñas cantidades. De hecho, no hay que dejarse llevar por las ganas de poner grandes cantidades en el plato. El queso siempre ha estado en esa lista de alimentos prohibidos que se supone que debes controlar.
Bueno para el sistema inmunológico
Destaca el alto contenido en selenio del queso, un micronutriente que contribuye al buen funcionamiento del sistema inmunitario. Varios estudios también lo señalan como una fuente importante de calcio (WebMD enfatiza sus beneficios para la salud ósea y la presión arterial) y fósforo. También tiene propiedades antioxidantes y promueve la salud de la piel y el cabello.
Es digestible
Además, también se recomienda para personas intolerantes a la lactosa porque carece de ella. Además, es interesante aprender a no centrarse en el número de calorías que contienen los alimentos, sino en su composición, intentando elegir siempre los alimentos más naturales posibles. Hay muchos alimentos que se consideran saludables solo por su bajo contenido calórico, pero cuando miramos la letra pequeña, encontramos que su contenido de aditivos y edulcorantes es todo menos recomendable.
A la hora de buscar un alimento de calidad, tenemos que considerar su composición nutricional y no solo su valor calórico. De hecho, el concepto de «light» tiene más ventajas comerciales que nutricionales. En general, un alimento es light cuando el contenido de uno o más nutrientes (azúcar o grasas, por ejemplo) se ha reducido al menos en un 30% respecto a su homólogo no light. Pero eso no quiere decir que sea más o menos saludable para nuestro organismo.
Algunas ideas para integrarlo en la dieta
El queso parmesano se puede usar para agregar sabor a platos saludables que pueden parecer insípidos a primera vista. Se puede añadir, con moderación, a ensaladas, sopas de verduras y tortillas, por ejemplo.
En resumen
Si estás buscando bajar de peso, el queso fresco es un buen aliado en tu dieta, además de incluirse entre los alimentos ricos en proteínas que deberías contemplar en tu menú semanal. En general, los quesos frescos naturales con menor contenido graso son el queso Quark, Ricotta y Cottage. Estos quesos aportan 100kcal por cada 100g y tienen un aporte de grasa del 4%. En particular, el queso de Burgos es uno de los quesos que menos grasa tiene, ya que cuenta prácticamente con un 15% de materia grasa, lo que es bastante poco tratándose de un queso. Por otro lado, el queso Parmesano procedente de Italia cuenta con un aroma de lo más intenso y apenas tiene grasa.
El requesón es uno de los quesos que menos grasa y calorías tienen dado que prácticamente el 80% de su composición es agua. Además, por cada 100 gramos solo contiene 98 calorías y un 4% de grasa.
Si deseas consumir quesos bajos en calorías, una gran opción es optar por la mozzarella parcialmente descremada, el queso suizo y el queso feta. Si lo que te preocupa es la sal, prueba el queso suizo, que solo contiene 53 miligramos por 30 gramos de porción.
El queso de cabra de tipo curado es, realmente, el queso más calórico de todos: tiene, por cada 100 gramos, unas 460 calorías. El semicurado, 350, y el tierno 210. El típico rulo de queso de cabra, para ensaladas o para tomar como aperitivo, ronda entre las 240 y las 290 calorías por cada 100 gramos.
Source: vogue.fr/article/fromage-parmesan-nutritionnistes-bienfaits-controle-poids